Ulrich caminaba con pasos firmes, llevando a Phoenix en brazos como si fuera una pluma. La multitud se apartaba a su paso mientras susurros y miradas seguían a la pareja. La condujo hasta un banco de madera sombreado cercano, donde Genevieve, Isadora y Eloise, las damas de compañía de Phoenix, ya esperaban. Tan pronto como la acomodó, las tres se apresuraron a rodearla, abanicándola con abanicos improvisados y palabras de consuelo.
"¿Estás bien?" preguntó Ulrich, arrodillándose frente a ella,