Mundo ficciónIniciar sesiónArabella caminaba apresurada con la bandeja entre las manos, sus pasos resonando más fuerte de lo que le gustaría. El corredor estaba oscuro, iluminado solo por antorchas espaciadas, cuyas llamas titilantes dibujaban sombras distorsionadas en las paredes de piedra. El olor de la comida enfriándose ascendía en oleadas tibias, y ella lo odiaba. Odiaba el aroma a menta con miel. Odiaba saber que Phoenix ni siquiera tocaría la bandeja. Y, sobre todo, odiaba la f







