Solo quería ayudar...
La cámara estaba sumida en un silencio casi sepulcral. El cruel rey alfa Ulrich yacía inmóvil sobre el lecho de piedra fría, su pecho subiendo y bajando a un ritmo lento y letárgico. La Somnífera Lupina había surtido efecto, reduciendo a la fiera implacable a un prisionero de la inconsciencia. Pero eso estaba a punto de cambiar.
Una sombra se movió entre las penumbras, acercándose con un frasco en mano. En su interior, una mezcla de hierbas picantes y aceites penetrantes, triturados hasta liber