La madrugada aún envolvía el bosque en sombras densas cuando Turin forzó al caballo a un trote rápido, sujetando a Phoenix con firmeza contra su pecho. El viento cortante azotaba su rostro, pero no era nada comparado con el torbellino en su mente. Detrás de ellos, los primeros rayos del sol se alzaban como una promesa distante, tiñendo el horizonte en tonos anaranjados. Fue ese destello el que llamó su atención.
-¿A dónde vamos? -La voz de Phoenix rompió el silencio, más firme de lo que realmen