Turin volvió a su forma humana, con los músculos tensos y la respiración pesada después de la brutal lucha. La sangre seca en su piel y las heridas abiertas no lo detenían; sabía que debía continuar. Eldrus debía ser advertido. No había tiempo que perder.
Comenzó a recorrer los pasillos nuevamente, ahora con pasos más rápidos. Sus sentidos estaban agudizados, listos para reaccionar ante cualquier amenaza. Pronto, nuevos guardias aparecieron frente a él, algunos en forma humana, otros ya transfo