El círculo alrededor de la hoguera estaba silencioso, salvo por el crujir de las llamas que proyectaban sombras danzantes sobre los rostros sombríos de los hombres allí reunidos. Turin, con la mirada fija en las llamas, comenzó a hablar. Su voz era grave, cargada de cansancio y culpa.
"El ataque fue rápido. En cuestión de horas, la ciudad estaba en llamas, y apenas logramos reunir a los que quedaban."
Ulrich, sentado al lado opuesto del fuego, entrecerró los ojos; su postura rígida delataba