Willow soltó un suspiro ahogado antes de desplomarse de lado, su cuerpo inerte cayendo sobre el lujoso sofá. La luz de la chimenea danzaba en sus ojos vidriosos mientras la sala se sumía en un pesado silencio, interrumpido solo por el crepitar de las llamas.
Turin permaneció allí por un momento, mirando el cuerpo de Willow, con una expresión marcada por una mezcla de triunfo y pesar.
Se levantó lentamente, tomando la copa de vino de la mesa. La acercó a su nariz e inhaló profundamente, confirma