—Sabes —dijo Corono, terminando de revisar el último libro de cuentas luego de que Samia añadiera lo que se había gastado en la fabricación de adobes y en la construcción de casas—, mi padre me advirtió que me mantuviera alejado de las mujeres que gastan más de lo que generan.
La boca de Samia se abrió enorme, recibiendo el libro que el hombre le pasaba para que lo guardara, sin poder ocultar la incredulidad que le generaban las palabras de su señor, luego sonrió negando con la cabeza y abrazan