Abrió los ojos cuando su cabeza se estampó con una madera, el golpe fue tan fuerte que sintió todo su cuerpo doler, entonces se descubrió en una carreta en movimiento.
Quien la dirigía iba demasiado rápido, por eso los movimientos eran peores que los de costumbre y, por si eso no fuera poco, ella estaba recostada en el suelo húmedo por la tormenta que les caía encima y que ensordecía todo a su alrededor.
La chica miró la parte trasera de esa carreta y vio como las cortinas que cerraban la parte