Javier
Colgué con Raquel y llamé a Víctor.
—Déjame entrar —rogó nada más contestar—. Esto es mi error. Nadie más debería morir porque no protegí a Claudia lo suficiente. Déjame ir solo. Ahora mismo.
—Ni de coña.
—Javier —gruñó.
—No. No vas a entrar ahí a morir por esto. No teníamos razones para creer que Claudia sería un objetivo. Después de todos los ataques de las últimas dos semanas, que iban directamente contra Raquel.
—Debería haberlo previsto. Ese es mi maldito trabajo.
—Tu trabajo es ser