Javier
Raquel se quitó el vestido y se puso ropa normal a una velocidad que no debería haber sido humanamente posible. Yo seguía sin decir una palabra.
No había nada que decir. No si pensaba cumplir mis promesas.
Se volvió hacia mí, con el body de encaje metido dentro de los vaqueros.
—¿De verdad no vas a decir nada? —susurró con rabia—. ¡Defiéndete! ¡Explícame esto!
—No hay nada que explicar.
Levantó el móvil. La pantalla ya estaba negra, pero podía imaginar los mensajes que había leído. De pr