Capítulo 24: Un favor inesperado
La noche cae y el silencio se apodera de la habitación. Liam duerme plácido en la cama, con la respiración tranquila y ese rostro tan inocente que me rompe y me sana al mismo tiempo. Yo estoy en la misma silla de siempre, la cabeza me pesa y los párpados se me cierran. Siento que en cualquier momento me voy a quedar dormida.
De todas maneras, ya me estoy acostumbrando a este espacio reducido, aunque en el fondo extraño mi cama y mi casa. No es lo mismo, lo sé, p