Capítulo 11: Bajo presión, nervios, y nuevo cliente.
La mañana avanza con un peso extraño en el pecho. Colín cumplió su palabra: recogió a Lia en la escuela y la llevó a la guardería. Al menos eso me da un respiro, porque mi niña necesita distraerse, necesita juegos, no solo angustia.
Me duele no estar con ella, la extraño como si me arrancaran una parte del alma, pero también sé que verla feliz, aunque sea unas horas me ayudará a no caer.
La señora Coleman, con esa calma que siempre irradia, l