ALMAS DESTINADAS – AL FINAL ES EL DESTINO
Liam no tomó la decisión de quedarse. Su cuerpo simplemente no se movió.
El vaso vacío seguía sobre la barra, sus dedos apoyados a ambos lados como si ese punto exacto del lugar lo hubiera anclado al suelo. El ruido del bar, las conversaciones, las risas dispersas y el tintinear de los cubiertos seguían existiendo, pero para él todo se había reducido a una sola cosa: la mujer que cantaba sobre el escenario.
No era solo su voz. Era la forma en que ocupab