ALMAS DESTINADAS - VIAJE DE NEGOCIOS
El aeropuerto estaba lleno, pero para Liam el ruido parecía lejano, casi inexistente. Las voces, los anuncios, el rodar constante de las maletas, todo se mezclaba en un murmullo que no lograba distraerlo de la sensación que llevaba en el pecho desde que había salido de casa.
Ava caminaba a su lado, sosteniendo su abrigo con una mano mientras con la otra acomodaba, por enésima vez, el cuello del saco de su hijo. No importaba que Liam tuviera veintisiete años