**LEONOR**
El pánico me revolvió el estómago. ¿Cómo carajos me habían encontrado en este maldito agujero analfabeto digitalmente? Bajé las escaleras descalza, con el frío del suelo de piedra colándome por los pies, pero antes de que pudiera llegar al vestíbulo para trancar la puerta rústica, el viejo picaporte de bronce cedió con un chasquido seco.
La puerta se abrió de par en par, dejando entrar una ráfaga de aire helado y agua de lluvia. Casper estaba allí, de pie en el umbral, recortado cont