**CASPER**
Dejé a Leonor en la suite con el cerrojo biométrico activado y bajé al despacho de la planta baja. Mis pasos retumbaban sobre el mármol como detonaciones. Abrí la frecuencia encriptada con Ginebra y la cara de Albert apareció en el holograma principal.
—Albert —articulé, manteniendo una parsimonia tan fría que mi analista se puso pálido—. Llama a la clínica universitaria de Zúrich. Quiero a su jefe de toxicología y a dos peritos forenses en un helicóptero privado hacia el Como. Ahora