Capítulo 7. El accidente de Olivia en los establos
— Señora, yo le veo las botas un poco apretadas, ¿no quiere que le diga al patrón para que envíe a alguien al pueblo y les traiga unas nuevas?
Olivia negó con la cabeza, mirándose en el espejo. El reflejo le devolvió a un fantasma. No supo en qué momento había perdido tanto peso, tampoco sabía de aquellas bolsas oscuras bajo sus ojos. No se reconoció a sí misma.
— Estaré bien, gracias por… ayudarme.
Dominga jugó con sus dedos.
— De nada patrona, aunque… siento que todo esto es mi culpa, además,