YAMILA KAYA
Después de estar casi una hora sentada junto a Amed, viéndolo dormir, por fin me levanté resignada, y con la esperanza de que las cosas no fueran tan difíciles. Miles de mujeres con hijos eran capaces de rehacer su vida afectiva, y encontraban a hombres maravillosos para compartir la carga de la vida diaria. Quizás Aaron podía ser ese hombre para nosotros, pero si me negaba la oportunidad de conocerlo del todo, nos negaría la posibilidad de ser una familia tradicional… «esas de pap