YAMILA KAYA
Aaron Bianchi se acercó a mi despacio, y yo inconscientemente había dejado de respirar por la anticipación a lo que ocurriría después.
Él estaba en mi casa, en medio de mi living, y con los ojos azules cargados de deseo.
Era como un animal hambriento, ansioso de saborearme, y lo haría si yo no ponía un freno a toda esta locura.
Yo siempre había sido intrépida, atrevida, y lo había pagado bastante caro, así que ahora prefería irme despacio, respetar los tiempos; hasta ahora.