AARON BIANCHI
Sintiendo un terrible peso en mis hombros, y con un nudo amargo en la garganta recibí aquella noticia. No entendía como el destino podía ser tan cruel, pero estaba acostumbrado a ello.
«Más que acostumbrado».
De alguna manera extraña, el hijo de put4 de Andres siempre conseguia estar un paso adelante, que el destino le diera una ventaja en las manos que no merecia, una ventaja que siempre utilizaba para causar el mayor daño posible, sin detenerse a pensar en absoluto en las