YAMILA KAYA
—¿Qué haces aquí?— pregunte en medio de aquel fuerte torbellino de miradas, Andres analizaba la carita de mi hijo, y Amed lo miraba con igual intensidad. En ese momento quise que le tierra me tragara.
—Ya te dije, también es mi hijo— repitió y le abrí los ojos tanto que creí que se saldrían de sus órbitas, solo quería reprenderlo. Fulminarlo con la mirada no estaba sirviendo de nada pero era mejor idea que ponerme a gritar como una loca frente a Amed—¿Puedo acercarme?
—¡Nooo! ¡Y