YAMILA KAYA
La imagen de Aaron con el pecho descubierto, y una mujer tocándolo, me pegó como un campeón de pesos pesados, y respiré profundo para evitar sentirme peor.
Solo entre, evitando el molesto garraspeo de garganta que hacen los cornudos.
Sencillamente, entre, así de fácil sin más complicaciones.
No me sentía insegura, pero no era ciega. Ella estaba disfrutando tocarlo, mirarlo, sentir a un hombre como él cerca. Aaron había permanecido concentrado en las manchas de la resina epo