YAMILA KAYA
Aaron parecía absolutamente frustrado cuando entró en la habitación unos minutos después, frustrado y apenado, siendo más sincera.
Yo había logrado calmarme un poco, tenía tanto en la cabeza, como para preocuparme por la señora Genova, por muy madre de esos dos que fuera.
La repentina y agravada enfermedad de Amed me tenia el corazón saltandose dos latidos a cada vez. La opresión en el pecho y la garganta cerrada no se iba. Tampoco se iba la idea de que me fallarían las fuerzas pa