YAMILA KAYA
Llegamos de vuelta al hospital faltando unos pocos minutos para las ocho de la mañana. Camil está sentada en la cama con su sobrino y lo ayudaba a tomarse un vaso de leche tibia.
Respire aliviada al ver que todo parecía en Perfecto orden. Nada parecía haber empeorado en mi ausencia.
Esperamos que entrara otra de las enfermeras para comenzar a preparar a Amed para los análisis, y allí aguarde tranquila en compañía de Aaron y Camil; hasta que mi hermana tuvo que irse pues tenía una