AARON BIANCHI
Por un momento creí que Genova se desmayaría, la impresión de saber la existencia de un nieto de su hijo predilecto, fue demasiado.
—¿Te- te dejó embarazada?— preguntó sin dar crédito a lo que escuchaba. Creo que el poder de enegenacion de mi madre cuando de Andrés se trataba, no tenía limites.
—Creo que debemos irnos Yamila, ven por acá—, dije guiándola al dormitorio principal del apartamento—. ¡dame un segundo! Ya mi madre se iba. ¿Puedes buscar algo en el closet que pueda