YAMILA KAYA
Tal y como Aaron prometió, el resto de la tarde nos dedicamos a pescar en el lago de la propiedad, a reinos y a pasar tiempo en familia. Esos dos pescaron una trucha que me dejó absolutamente boquiabierta por el inmenso tamaño.
—¿Le decimos a la cocinera que la cocine?— le preguntó Aarón a Amed emocionado, y la respuesta del niño fue abrazar al pez de manera protectora a su pecho.
—¡No papi!¡No!— respondió Amed y Aaron rodó los ojos y lo ayudó a devolver al espécimen al agua.
C