YAMILA KAYÁ
A la mierd@ Andrés y la desconfianza.
A la mied@ se podía ir todo lo que habia dicho para tratar de hacerme desconfiar de él hombre que hacía todo por conquistarme.
Allí, recostado en su coche, con los brazos cruzados sobre el pecho estaba Aarón Bianchi, con un sex appeal tan fuerte a su alrededor que haría que se mojara el desierto del Sahara, y que se derritiera de calor la cima del Everest.
—Si no lo quieres tú… ¿Me lo puedo quedar yo?— preguntó Richi con la voz ronca, e