El turno en el hospital estaba siendo una verdadera locura. Sophie sentía que los pies le pesaban, más de lo normal, después de correr de una habitación a otra, pero en cuanto se sentó en la pequeña salita de descanso, el cansancio se le olvidó de golpe. Sacó su teléfono y vio un mensaje de Cristian que le hizo dar un brinco al corazón.
—¿Todavía trabajando, mi amor? —escuchó su voz ronca a través del auricular en cuanto le devolvió la llamada.
—Cansada, amor, pero ahora que te escucho me sient