Las miradas de Cristian y Sophie se encontraron de nuevo.
Cristian dio un paso sutil hacia ella, instintivo, queriendo acortar la distancia, tocar su hombro, ofrecer algún consuelo físico. Sophie levantó una mano rápidamente, la palma abierta en señal de alto. No dijo nada, pero el gesto fue claro: no te acerques.
Él se detuvo en seco, los brazos cayendo a los lados. El rechazo silencioso dolió más que cualquier grito.
Catalina se inclinó hacia su hija de inmediato, rodeándola con un brazo prote