El amanecer entró gris y frío por las ventanas altas de la mansión Fuentes. Apenas habían pasado unas horas desde el caos en el hospital cuando los patrulleros se detuvieron frente a la entrada principal, con las luces encendidas; sin sirenas, pero con esa presencia muda y aplastante que anuncia que algo terminó.
Catalina los vio desde la ventana del pasillo superior. Llevaba la bata que se había puesto la noche anterior, el cabello suelto y desordenado. Bajó las escaleras corriendo, descalza, con el corazón latiéndole en la garganta.
Viktor ya estaba en la puerta principal, bloqueando el paso con el cuerpo tenso. Mateo apareció a su lado, todavía con la camiseta de dormir, los ojos hinchados por el llanto y la falta de sueño.
—Tenemos una orden de captura contra Sophie Fuentes —dijo el oficial principal, mostrando el documento—. Acusación por intento de homicidio agravado. La denuncia fue presentada por Sandra Montenegro tras la pérdida del bebé.
Catalina se interpuso entre los agent