Rena no le contó a nadie sobre la marca.
Se bajó la manga antes de levantarse de la cama y la mantuvo así toda la mañana. Se lavó la cara, se vistió —con un vestido de manga corta para cubrir la marca—. Siguió con su rutina diaria. Sacó agua del pozo, barrió el pasillo trasero y ayudó a Elara a apilar provisiones en la cámara frigorífica.
Trabajaba con la manga bajada y la boca cerrada.
Pero su mente seguía trabajando.
La marca seguía ahí. La había revisado dos veces antes de salir de su habita