Mundo ficciónIniciar sesiónEn el reino de los dioses, las deudas nunca se perdonan—solo se acumulan hasta que no queda nada que tomar.
El aire olía a ozono quemado y a algo más antiguo, algo que no tenía nombre en ningún idioma mortal. Seraphine yacía inmóvil sobre la tierra ennegrecida, su pecho completamente quieto, sus labios adquiriendo ese tono azulado que Vex había visto demasiadas veces en campos de batalla. Junto a ella, el Alfa temblaba con convulsi







