Mundo ficciónIniciar sesiónHay besos que salvan, y besos que condenan—este era ambos.
El mundo se detuvo en el momento en que los labios de Kael tocaron los míos. No fue gentil, no fue tierno. Fue desesperado, hambriento, como si quisiera robar algo de mí que nunca podría recuperar. Sus manos se enredaron en mi cabello, tirando de mí hacia él con una urgencia que me robó el aliento.
Por un instante—tres segundos que se sintieron como una eternidad—mi cuerpo traicionó mi mente. El calor se extendió por mis venas como fuego líquido, y algo profundo en mi pecho se despertó con un dolor exquisito. El mundo se redujo a la presión de sus labios, al sabor a whisky y peligro en su boca, al aroma masculino que me envolvía como una droga.
Interesante, murmuró Sera desde las profundidades de mi mente, su voz teñida de curiosidad. Tu corazón late diferente con él. Má







