Mundo ficciónIniciar sesiónNo esperé a que los guardias la sacaran de la tienda. Me moví antes de que pudieran agarrarla, cerrando la distancia entre nosotras en dos pasos.
Mi mano encontró su garganta.
—Suficiente— dije, mi voz tan fría que casi no la reconocí—. Ya no más juegos. Ya no más amenazas.
Lysandra rió, el sonido burbujeando desde su pecho incluso con mi mano apretando su tráquea.
—¿Juego







