La luna llena se levantaba en el cielo como un ojo observador, mientras que el viento del norte soplaba con fuerza, moviendo los estandartes del castillo. Una tensión sutil se podía sentir en los pasillos, imperceptible para la mayoría… excepto para aquellos cuyas almas estaban unidas por un destino antiguo.
Raiden bajaba en silencio por los pasillos, mientras su capa azul oscuro tocaba el suelo de mármol. Había estado reforzando las guardias externas durante la tarde, pero no podía dejar de