C85: NO HAY NADA EN TI DE LO CUAL AFERRARME.
—¿Y eso qué? —cuestionó Asherad, sin poder comprender.
—Es imposible que usted se fije en una loba como ella —dijo, bajando la mirada por un instante—. Yo… yo lo acusé de involucrarse con esa criada, y ahora comprendo que eso pudo haber sido incluso una ofensa hacia usted. Por eso quiero pedirle perdón. Estaba consumida por los celos, por la rabia. Me estaba muriendo al pensar que el lobo que amo, que mi Alfa, podía estar con otra. Sentía que yo no era suficiente, que alguien me estaba reemplazando… pero eso no puede ser. Ella jamás podría ocupar mi lugar.
Asherad entornó los ojos lentamente. Aquellas palabras no le agradaron. El desprecio implícito hacia Sigrid le resultó irritante.
Dio un paso hacia adelante, luego otro. Esta vez África no retrocedió. Él se detuvo frente a ella, a muy poca distancia, lo suficientemente cerca como para que su presencia se volviera abrumadora.
—África —pronunció él—, no se puede negar que eres una loba hermosa. Tienes un rostro agradable, uno que a c