C67: ESPERO NO ARREPENTIRME.
Asherad la condujo entonces hasta su propia alcoba. Al llegar, él abrió la puerta y le permitió observar el amplio dormitorio, donde todo parecía estar dispuesto con un orden casi rígido. Asherad se detuvo en el centro de la estancia y la miró con seriedad, como si quisiera asegurarse de que cada palabra que estaba a punto de pronunciar quedara grabada en su memoria.
—Quiero que entiendas algo, Sigrid —declaró—. Nadie entra a mi alcoba sin mi autorización. Sin embargo, tú sí tienes permitido ha