C67: ESPERO NO ARREPENTIRME.
Asherad la condujo entonces hasta su propia alcoba. Al llegar, él abrió la puerta y le permitió observar el amplio dormitorio, donde todo parecía estar dispuesto con un orden casi rígido. Asherad se detuvo en el centro de la estancia y la miró con seriedad, como si quisiera asegurarse de que cada palabra que estaba a punto de pronunciar quedara grabada en su memoria.
—Quiero que entiendas algo, Sigrid —declaró—. Nadie entra a mi alcoba sin mi autorización. Sin embargo, tú sí tienes permitido hacerlo, porque será tu responsabilidad mantener este lugar en condiciones impecables. Todo debe permanecer limpio, ordenado y en perfecto estado. Quiero que brille, que el ambiente tenga un aroma agradable, que las sábanas estén siempre recién cambiadas, al igual que las cortinas. No debe haber el menor rastro de polvo. Soy muy exigente con estas cosas.
Avanzó unos pasos, señalando con la mirada cada rincón del dormitorio.
—Además, todo debe permanecer en su sitio, exactamente donde yo pueda enco