C66: SOLO TIENES QUE COMPLACERME A MÍ.
Cedric se quedó examinando a la recién llegada. La loba llevaba el rostro cubierto por un velo ne*gro; la tela, espesa y oscura, proyectaba sombras que ocultaban por completo sus facciones, impidiendo distinguir rasgos o expresiones.
Aquella barrera fue suficiente para que el Beta no la reconociera. Para él, no era más que una presencia nueva y sin relevancia aparente.
Sigrid, en cambio, lo reconoció al instante. Bastó un solo vistazo para que su corazón se agitara con fuerza dentro del pecho. Durante un breve segundo, creyó que Cedric sabía quién era ella pese al velo. Sin embargo, al comprobar que la mirada del Beta pasaba sobre ella sin detenerse, comprendió que no la había identificado. Para él, era solo otra loba cualquiera.
Cedric dirigió la palabra a Asherad, señalando con discreción a la mujer.
—¿Y esta loba, Alfa? —preguntó, con tono neutro.
—Es mi nueva criada personal. A partir de ahora se encargará de mis cosas.
El Beta no reaccionó con sorpresa. Asherad no solía anunciar