C66: SOLO TIENES QUE COMPLACERME A MÍ.
Cedric se quedó examinando a la recién llegada. La loba llevaba el rostro cubierto por un velo ne*gro; la tela, espesa y oscura, proyectaba sombras que ocultaban por completo sus facciones, impidiendo distinguir rasgos o expresiones.
Aquella barrera fue suficiente para que el Beta no la reconociera. Para él, no era más que una presencia nueva y sin relevancia aparente.
Sigrid, en cambio, lo reconoció al instante. Bastó un solo vistazo para que su corazón se agitara con fuerza dentro del pecho.