C68: NO TE MUEVAS.
Los días comenzaron a transcurrir con una rutina exigente y agotadora. Sigrid se esforzó por cumplir cada una de las tareas que se le habían asignado, adaptándose al ritmo impuesto por Asherad. En más de una ocasión pensó en la posibilidad de cruzarse con África y con el cachorro, de ver aunque fuera de lejos a Damián, pero no tuvo oportunidad alguna.
El volumen de trabajo era abrumador. Cumplir con todas las obligaciones que el Alfa le había impuesto resultó ser mucho más demandante que lo que había hecho anteriormente bajo las órdenes de África.
Asherad era meticuloso, severo en sus exigencias, y esperaba que todo se realizara con precisión absoluta. Sigrid pasaba la mayor parte del tiempo ocupada, atendiendo cada detalle.
A pesar de esa exigencia constante, el Alfa respetaba estrictamente sus momentos de descanso. Cuando llegaba el tiempo asignado para ello, no la perturbaba ni la llamaba. Durante esos breves instantes de pausa, Sigrid volvía a pensar en su hijo, en la posibilidad