C36: PRIMOGÉNITO.
África se veía genuinamente feliz. El cachorro que Sigrid acababa de parir era un macho. Un varón.
El nacimiento había sido limpio dentro de lo posible, el bebé había llegado al mundo con vida, fuerte, sano, con un llanto vigoroso que anunciaba pulmones llenos de aire y un cuerpo preparado para sobrevivir. Pero lo verdaderamente importante, lo que hacía que el corazón de África latiera con emoción, era ese detalle decisivo: era un heredero. Un primogénito para Asherad. El futuro Alfa del Clan.
Ese cachorro estaba destinado a gobernar algún día, y con su existencia, la posición de África se consolidaba de manera absoluta. A partir de ese momento, nada ni nadie podría disputarle su lugar como Luna. Aquel cachorro sería presentado ante todos como su hijo, y con él en brazos, África aseguraba su poder, su estatus y su permanencia.
Con el niño aún unido al cuerpo exhausto de Sigrid por el cordón umbilical, África se movió con rapidez. Comenzó a limpiarlo, aunque no le retiró la sangre por