C37: UNA VERDADERA MADRE.
Asherad llegó a la alcoba de África con paso apresurado. Los empleados habían ido a buscarlo hasta su estudio, donde se encontraba trabajando junto con el Beta. La noticia lo obligó a levantarse de inmediato y ambos recurrieron a la habitación.
Cuando Asherad cruzó el umbral de la habitación, Cedric y los demás criados se mantuvieron unos pasos detrás de él, sin atreverse a entrar del todo, observando con atención, dispuestos a asistir en lo que fuera necesario, por si África requería ayuda o cuidados tras el parto.
Cedric no podía ocultar su orgullo. Para él, aquel nacimiento representaba mucho más que la llegada de un cachorro: era la confirmación definitiva de la posición de África como Luna del Clan Asgard y, con ello, la consolidación del estatus de su propia familia.
Su linaje quedaba asegurado, protegido, elevado a un lugar intocable dentro del Clan. Morgana y él quedaban, al fin, resguardados bajo la sombra de un heredero Alfa. Todo aquello era motivo de celebración silenciosa