C35: NADIE DEBE ESCUCHARTE.
Un nudo doloroso se formó en el estómago de África. Aquellas palabras no la sorprendieron; las había esperado desde el momento en que decidió mentir. Aun así, escucharlas en voz alta le produjo una punzada amarga.
—Has tenido pérdidas antes —agregó Asherad—. Lo más sensato es que te protejas en todos los sentidos. La intimidad podría representar un riesgo para ti y para el embarazo.
África tragó saliva. En el fondo ya sabía que él diría algo así, que pondría distancia y establecería límites claros. Aun así, no pudo evitar que una oleada de frustración le recorriera el pecho, apretándole la garganta por un instante.
—Sí, por supuesto, Alfa. Usted tiene toda la razón...
—Sin embargo… quiero que me esperes en la alcoba esta noche.
África alzó la mirada de golpe, visiblemente aturdida.
—¿Qué? ¿Por qué?
—No preguntes. Solo obedece.
Asherad le dio la espalda y regresó a su escritorio, retomando su posición.
Lo que África no sabía era que Asherad no había tomado esa decisión al azar. Desde