C326: UN JUICIO JUSTO.
Rayborn se encontraba en su despacho cuando el sonido de unos golpes en la puerta interrumpió el silencio. Sin levantar demasiado la vista, autorizó el ingreso. La puerta se abrió y Elliot cruzó el umbral, inclinando ligeramente la cabeza en señal de respeto antes de incorporarse para hablar.
—Padre, he venido a pedirte algo —comenzó—. Por favor, quiero que liberes a Nayla, que la dejes salir del calabozo.
—No malgastes tu tiempo, Elliot —replicó Rayborn—. Tu hermana ha cometido una falta grave,