C449: LA MANO DE MI HIJA.
Elliot ya llevaba horas completamente vestido para la ceremonia. Su traje había sido confeccionado especialmente para la ocasión y reflejaba la importancia del acontecimiento que estaba a punto de celebrarse.
Sin embargo, por impecable que luciera por fuera, por dentro era un auténtico manojo de nervios. Había esperado aquel día durante tanto tiempo que ahora que finalmente había llegado, la ansiedad parecía haberse instalado en cada rincón de su cuerpo.
Le resultaba imposible quedarse quieto.