C325: AFÉRRATE A MÍ.
Su cuerpo, debilitado por la herida en el costado y por la falta de alimento durante su encierro, parecía al borde del colapso. Cada movimiento le exigía un esfuerzo desmedido, y sin embargo, la rabia que lo consumía comenzó a imponerse sobre cualquier limitación física. Aquella debilidad, cuidadosamente provocada para mantenerlo bajo control, empezó a resquebrajarse frente a la intensidad de su furia.
De pronto, su cuerpo se tensó y la transformación se abrió paso. Los guardias intentaron suje