Los siglos desfilaron bajo la mirada eterna de la Luna, el tiempo continuó su marcha, las estaciones siguieron sucediéndose unas tras otras mientras que las alianzas se fortalecían, nuevos cachorros nacían y las familias continuaron expandiéndose hasta formar ramas cada vez más numerosas. La unión entre Ford, Asgard y Sios terminó convirtiéndose en uno de los vínculos más sólidos de aquellos territorios.
Sin embargo, en lo que el mundo cambiaba alrededor, había ciertas cosas que permanecían ina