Después de varios días, el Alfa finalmente recibió a quien había elegido como su nuevo Beta.
El joven fue conducido hasta el estudio principal de la mansión. Al cruzar el umbral, se inclinó en una reverencia. Cuando volvió a erguirse, mantuvo la cabeza ligeramente baja y la mirada fija en el suelo, en señal de respeto.
Era un lobo joven, de cabello castaño y ojos marrones. Su porte reflejaba disciplina. El entrenamiento al que había sido sometido desde temprana edad —formación militar, tácticas