C177: MI ÚNICA ESPERANZA.
La puerta del estudio se abrió con suavidad y Oliver cruzó el umbral. Cerró tras de sí con cuidado y avanzó unos pasos antes de inclinarse en una reverencia respetuosa.
—Alfa, estoy aquí como usted ordenó —articuló—. ¿En qué puedo servirle?
Asherad permanecía de pie frente al ventanal, con las manos entrelazadas a la espalda. Observaba el exterior, aunque su mirada parecía perdida más allá del paisaje. Su postura era erguida, imponente como siempre, pero su expresión, seria y distante, dejaba e