C111: QUIERO QUE LE QUITEN TODA LA ROPA.
—Ahora incluso el Alfa mandó redecorar tu alcoba —añadió África—. Te compró vestidos de telas finas, joyas costosas, detalles que jamás escatimó cuando se trató de ti. Pone un empeño y una dedicación que nunca tuvo conmigo. Eso es lo que más me intriga. Quiero saber qué hiciste para lograr todo eso.
Mientras hablaba, comenzó a acercarse lentamente a Sigrid. Ella permanecía inmóvil, con las manos enlazadas frente a su cuerpo y la cabeza inclinada en señal de respeto. África se detuvo a pocos centímetros de ella y la observó con desprecio.
—Dudo mucho que hayas logrado seducirlo —prosiguió con crueldad—. Cualquiera que viera ese rostro sentiría repulsión. Y el Alfa no es una excepción.
De manera abrupta, África alzó la mano y le arrancó el velo. Sigrid se sobresaltó, pero no reaccionó; no intentó recuperar la tela ni apartarse, solo bajó aún más la cabeza, como si quisiera desaparecer. África dejó caer el velo al suelo y, sin vacilar, tomó a Sigrid por la barbilla, obligándola a alzar e